El Mundial femenino 2027 se juega en Brasil entre el 24 de junio y el 25 de julio. Es la primera vez que la cita se celebra en Sudamérica y la primera vez que FIFA lo organiza ya con paridad real de premios respecto al masculino. Dos cosas que parecen menores y son enormes para el ecosistema del fútbol fem.
El formato sigue siendo de 32 selecciones, divididas en ocho grupos de cuatro. Las dos primeras de cada grupo pasan a octavos. Se juegan 64 partidos en seis sedes: Río de Janeiro (Maracaná), São Paulo (Morumbi), Salvador, Belo Horizonte, Brasilia y Porto Alegre. La final, sí o sí, en el Maracaná, en lo que va a ser uno de los eventos deportivos más vistos del año.
Las favoritas, con cuotas reales de mercado, son cuatro. España (campeona en 2023, gran nivel de generación Bonmatí–Putellas–Paralluelo, todavía en pico). Inglaterra (que llega con Sarina Wiegman y la mejor delantera del torneo). Estados Unidos (que se reinventó tras la era Megan Rapinoe y vuelve con plantilla joven). Y, atención, Brasil: jugar en casa con Marta retirada pero con Kerolin y Ary Borges puede mover montañas.
El cambio cultural más importante: por primera vez, todas las federaciones top tienen calendarios profesionales completos para sus jugadoras. Hace tres Mundiales (Francia 2019), varias selecciones tenían a sus internacionales con trabajos paralelos. Hoy, todas las plantillas que van a estar en Brasil son 100% profesionales y eso se va a notar en el nivel.
Lo que va a estar bien y lo que va a ser difícil. Bien: el horario para Europa (la mayoría de partidos clave en horario noche, entre 21:00 y 02:00 hora española), las sedes históricas, y la previsible plenitud de las gradas porque Brasil ama el fútbol. Difícil: la logística entre ciudades muy alejadas, el clima en algunas zonas en pleno invierno austral, y la cobertura mediática en España, donde RTVE compró los derechos pero todavía no anunció qué cadenas darán qué partidos.
Para España, el grupo soñado evita a Estados Unidos en octavos y a Inglaterra en cuartos. El grupo pesadilla incluye a Brasil o a Alemania en primera fase. Sea como sea, las opciones de revalidar título son reales. Nunca antes una campeona del mundo fem llegó a la siguiente edición con tantas titulares en su pico de carrera. Si España no llega, mínimo, a semifinales, será una decepción enorme.
Apuntalo en la agenda: junio–julio 2027, Brasil. El Mundial que puede consolidar al fútbol femenino como producto global definitivo o, si las audiencias acompañan como en 2023, romper todos los récords de un torneo de selecciones. Vamos a estar mirando.