El contraataque en fútbol es una táctica tan antigua como el propio juego y tan efectiva que los equipos más sofisticados del mundo siguen siendo vulnerables a ella.
La idea es simple: defiendes con mucha gente atrás, aguantas la presión del rival, recuperas el balón y entonces sales corriendo hacia adelante con velocidad antes de que la defensa rival pueda volver a su posición. Si lo ejecutas bien, tienes al portero solo o casi solo enfrente.
En el Mundial 2026, el equipo que mejor lo hace se llama Marruecos.
**Por qué Marruecos es el maestro del contraataque**
En Qatar 2022, los Leones del Atlántico llegaron a semifinales utilizando el contraataque como arma principal. Eliminaron a España, a Portugal y casi eliminan a Francia en la semifinal. Su método: un bloque defensivo extremadamente bien organizado, con los once jugadores trabajando como una unidad para negar espacios, y una velocidad en transición ofensiva que los rivales no podían gestionar.
Los jugadores clave para el contraataque marroquí son extremos y delanteros con velocidad pura. Cuando el balón cambia de bando, esos jugadores ya están corriendo antes de que el rival reaccione.
**¿Cómo se defiende contra un buen contraataque?**
Hay dos formas. La primera es atacar muy lentamente, con paciencia, sin dejar espacios atrás: si no hay espacio detrás de la defensa, el contraataque no tiene donde ir. La segunda es presionar muy alto y muy agresivo, forzando al rival a no tener tiempo para organizar la transición.
Brasil, que en el Grupo C tiene que enfrentarse a Marruecos el 13 de junio, debe elegir entre estas dos opciones. Ancelotti, con su experiencia táctica, probablemente aposte por el control de posesión para no dejar espacios.
**El contraataque en el Mundial 2026**
Más allá de Marruecos, hay otros equipos del torneo que basan su estrategia en el contraataque: Senegal, Argelia, Paraguay. El patrón es el mismo: equipos con menos calidad individual que sus rivales que compensan con organización colectiva y velocidad en transición.
Si España, Alemania o Francia no gestionan bien esas transiciones, pueden pagar un precio muy alto.
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